Conflictos entre amigas: ¿contar hasta diez?

Los conflictos entre amigas son oportunidades para aprender acerca de ti misma. ¿Tu amiga pone a prueba tu paciencia hablando constantemente de sus conflictos de pareja, sus angustias laborales o los temores que le causa la maternidad? ¿Sientes que su euforia te exaspera o que esas charlas telefónicas se extienden por horas y horas? No […]

Los conflictos entre amigas siempre tienen solución
Los conflictos entre amigas siempre tienen solución

Los conflictos entre amigas son oportunidades para aprender acerca de ti misma. ¿Tu amiga pone a prueba tu paciencia hablando constantemente de sus conflictos de pareja, sus angustias laborales o los temores que le causa la maternidad? ¿Sientes que su euforia te exaspera o que esas charlas telefónicas se extienden por horas y horas? No te preocupes, siempre hay una solución.

Para preservar esa hermosa amistad es importante que juntas logren encontrar un equilibrio . Quizás sientas que por momentos están en sintonías completamente diferentes, lo cual es totalmente natural. El problema aparece cuando tú no te sientes escuchada o comprendida. Las relaciones se basan en el principio de la reciprocidad ; es decir, un dar y un recibir. Pero tampoco es cuestión de acabar con ese vínculo y alejarte sin explicaciones.

Tips para fortalecer la amistad

El primer paso para resolver los conflictos entre amigas es mantener la calma y hacer un pequeño esfuerzo por colocarte el lugar de la otra. ¿Por qué? Sencillamente, la reciprocidad no es lineal . No se trata de un intercambio comercial, sino emocional, en el que cada una hace su aporte con las herramientas que posee.

Luego, trata de recordar si en algunos momentos la situación se dio a la inversa. ¿Tú estabas cansada, deprimida o descorazonada y ella te prestó su apoyo? Entonces, hay que sacar adelante esa relación con firmeza y amor . Antes de estallar cuenta hasta diez y, si es necesario, hasta cien. Las peleas no suelen conducir a buen puerto, pero el diálogo sí.

Intenta encontrar un espacio propicio para charlar con ella. Expresa tus sentimientos y explícale que no puedes dejar que las cosas sigan así. No es necesario que caigas en reproches. La idea es que juntas puedan reflexionar sobre lo esencial: cómo nutrirse de esta relación de un modo saludable. Si estás en un momento de tu vida en el que sientes que has logrado cierta estabilidad y realmente deseas estar en paz, no dudes en contárselo. El egoísmo parece ser sinónimo de mala palabra, pero no lo es.

Hazle comprender que hay momentos para todo, escenarios para hablar de determinadas cuestiones y contextos que no se prestan al drama constante. Tampoco la estarás ayudando si permites que invada tus propios espacios. Tú también quieres una vida tranquila y tienes tus propias ocupaciones y responsabilidades. Y si te encuentras ocupada, no podrás prestarle la atención que se merece. Transmítele serenidad y hazle saber que los conflictos entre amigas deben ser atajados a tiempo. No le retires tu apoyo, pero tampoco permitas que se crucen ciertos límites que atentan contra tu bienestar .

Si tu amiga acaba de ser mamá y solo habla de biberones, busca la forma de cambiar de tema sutilmente para distraerla. Proponle una salida, un día de manicure o un paseo bajo el sol. Con esos pequeños gestos le estarás demostrando que la quieres y que te gusta compartir momentos con ella. Pídele un consejo personal, de moda o de decoración. Explora diferentes formas para que la amistad no se convierta en una sesión de psicoanálisis, sino en un conjunto de momentos agradables en los que también puedan reír juntas.

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