Talla C: ¿Qué es una biopsia?

Mamita… creo que tendremos que operarte. Te aparece una bolita en tu seno derecho”, me dijo Karim, mi adorado ginecólogo en México. – ¿Me operas tú Karim?, pregunté pellizcándome la pierna para sentir un dolor físico que me impidiera sentir lo que venía con su respuesta. – “No mami… un oncólogo. Pero yo estaré contigo”, […]

Mamita... creo que tendremos que operarte. Te aparece una bolita en tu seno derecho", me dijo Karim, mi adorado ginecólogo en México.

- ¿Me operas tú Karim?, pregunté pellizcándome la pierna para sentir un dolor físico que me impidiera sentir lo que venía con su respuesta.

- "No mami... un oncólogo. Pero yo estaré contigo", fue la respuesta del médico y se hizo un silencio.

- "Está bien Karim. Voy a tener que colgar. Tengo que dar una conferencia y te llamo más tarde".

Es cierto que me daba tiempo de continuar la llamada con el médico, pero no, no quería hablar. La palabra oncólogo me había puesto helada. Sentí un extraño frío.

Lo que necesitaba era sentarme, desaturdirme, llorar, verme en el espejo y saber si de la que hablaban era de mí misma. Y sí. Era yo. Recibía por vez primera una noticia que me hacía sentir derrotada y ahora no sabía cómo manejar la situación. Apenas saqué una lágrima y me asomé por la ventana del hotel donde me hospedaba. Veía el cielo azul pero a la vez no veía nada. Preparé mis apuntes y me bajé a dar una conferencia que tenía asignada.

Quise seguir haciendo cosas para no pensar.

Sentía un raro optimismo de que el tumor que habían encontrado fuera tan sólo una bolita de grasa. Ya lo comprobarían con una segunda opinión. Y así fue. Después de que el diagnóstico se repitió lo importante era hacerme una biopsia.

Es muy importante que ante cualquier duda te hagas una biopsia. Y por favor, sé que suena raro que te lo diga pero no pierdas la calma cuando te comenten los médicos que tienes algo. Y no alejes jamás el tiempo para practicarte una biopsia.

A mí me dijo el médico en Estados Unidos que no veía nada, que si quería regresara en seis meses para hacerme una biopsia. Me alegro de haber tomado el toro por los cuernos o el cáncer por las tenazas y le dije: "No aguantaría seis meses con angustia. Prefiero hacérmela ahora mismo". Menos mal que lo hice. Hoy apenas estaría haciéndome los estudios a un año del diagnóstico y no sabemos qué tanto habría crecido el tumor o se hubiese esparcido la enfermedad.

Eso no pasó y decidí hacerme la biopsia.

Escuchar la palabra Cáncer, la gran C, es de terror. Pero también es cierto que ahora hay más estudios y avances que hace cuarenta años; hay más información y, por ende, uno puede tomar mejores decisiones si enfría un poco la cabeza.

Si te vas a hacer una biopsia, lo importante es que sepas al menos lo siguiente:

  • La mayoría de las mujeres a las que se les practica una biopsia en el seno no tienen cáncer del seno. Aproximadamente 4 de cada 5 biopsias de este tipo tienen resultados negativos de cáncer.
  • Con la biopsia del seno es necesario extraer una cantidad pequeña de tejido. A través de una biopsia, se sabe si un bulto o área sospechosa es cáncer.
  • Existen dos tipos principales de biopsias del seno: biopsia quirúrgica y biopsia central con aguja. Los efectos secundarios son menos comunes cuando se usa la biopsia central con aguja que con la biopsia quirúrgica.

Verifica qué tipo de biopsia es la que te harán para que vayas preparada. La biopsia quirúrgica, por lo general, se hace con anestesia local. Esto significa que te inyectarán para dormirte el seno. El médico hará un corte de uno o dos centímetros para extraer parte del tejido sospechoso. Sentirás cómo utiliza una especia de aspiradora. La sensación es extraña porque no sientes dolor, pues estás anestesiada. La sensación de extracción de un tejido, por muy pequeño que sea, es inevitable.

Una vez que lo ha extraído se le envía a un patólogo para que determine si el tejido muestra células cancerosas.

La biopsia central con aguja usa también anestesia local pero con una aguja hueca que extrae el tejido.

Seguramente te sentirás ansiosa, nerviosa y hasta se te olvidarán muchas veces las cosas que te comentan los médicos y los cuidados que debes tener. Te sugiero que siempre vayas acompañada con alguien a la cita. Las amigas se convierten en tus guardas especiales, ángeles les dicen muchas personas.

Y por favor, no dejes de preguntar todo y de anotar todo. Si algo no entendiste, para eso estarán también escuchando tus guardas personales.

A mí me practicaron dos tipos diferentes de biopsias. En ambas fui acompañada y mis amigas procuraban poner atención a todo lo que se decía porque yo a veces me sentía que flotaba sin entender ni el inglés, ni el español, ni el ruso. Simplemente, sin saber que era cáncer, sentía el nerviosismo de saber que estaba a punto de enfrentarme al cangrejo.

Aquel que se metió en mi seno derecho.

Mamita… creo que tendremos que operarte. Te aparece una bolita en tu seno derecho”, me dijo Karim, mi adorado ginecólogo en México.

- ¿Me operas tú Karim?, pregunté pellizcándome la pierna para sentir un dolor físico que me impidiera sentir lo que venía con su respuesta.

- “No mami… un oncólogo. Pero yo estaré contigo”, fue la respuesta del médico y se hizo un silencio.

- “Está bien Karim. Voy a tener que colgar. Tengo que dar una conferencia y te llamo más tarde”.

Es cierto que me daba tiempo de continuar la llamada con el médico, pero no, no quería hablar. La palabra oncólogo me había puesto helada. Sentí un extraño frío.

Lo que necesitaba era sentarme, desaturdirme, llorar, verme en el espejo y saber si de la que hablaban era de mí misma. Y sí. Era yo. Recibía por vez primera una noticia que me hacía sentir derrotada y ahora no sabía cómo manejar la situación. Apenas saqué una lágrima y me asomé por la ventana del hotel donde me hospedaba. Veía el cielo azul pero a la vez no veía nada. Preparé mis apuntes y me bajé a dar una conferencia que tenía asignada.

Quise seguir haciendo cosas para no pensar.

Sentía un raro optimismo de que el tumor que habían encontrado fuera tan sólo una bolita de grasa. Ya lo comprobarían con una segunda opinión. Y así fue. Después de que el diagnóstico se repitió lo importante era hacerme una biopsia.

Es muy importante que ante cualquier duda te hagas una biopsia. Y por favor, sé que suena raro que te lo diga pero no pierdas la calma cuando te comenten los médicos que tienes algo. Y no alejes jamás el tiempo para practicarte una biopsia.

A mí me dijo el médico en Estados Unidos que no veía nada, que si quería regresara en seis meses para hacerme una biopsia. Me alegro de haber tomado el toro por los cuernos o el cáncer por las tenazas y le dije: “No aguantaría seis meses con angustia. Prefiero hacérmela ahora mismo”. Menos mal que lo hice. Hoy apenas estaría haciéndome los estudios a un año del diagnóstico y no sabemos qué tanto habría crecido el tumor o se hubiese esparcido la enfermedad.

Eso no pasó y decidí hacerme la biopsia.

Escuchar la palabra Cáncer, la gran C, es de terror. Pero también es cierto que ahora hay más estudios y avances que hace cuarenta años; hay más información y, por ende, uno puede tomar mejores decisiones si enfría un poco la cabeza.

Si te vas a hacer una biopsia, lo importante es que sepas al menos lo siguiente:

  • La mayoría de las mujeres a las que se les practica una biopsia en el seno no tienen cáncer del seno. Aproximadamente 4 de cada 5 biopsias de este tipo tienen resultados negativos de cáncer.
  • Con la biopsia del seno es necesario extraer una cantidad pequeña de tejido. A través de una biopsia, se sabe si un bulto o área sospechosa es cáncer.
  • Existen dos tipos principales de biopsias del seno: biopsia quirúrgica y biopsia central con aguja. Los efectos secundarios son menos comunes cuando se usa la biopsia central con aguja que con la biopsia quirúrgica.

Verifica qué tipo de biopsia es la que te harán para que vayas preparada. La biopsia quirúrgica, por lo general, se hace con anestesia local. Esto significa que te inyectarán para dormirte el seno. El médico hará un corte de uno o dos centímetros para extraer parte del tejido sospechoso. Sentirás cómo utiliza una especia de aspiradora. La sensación es extraña porque no sientes dolor, pues estás anestesiada. La sensación de extracción de un tejido, por muy pequeño que sea, es inevitable.

Una vez que lo ha extraído se le envía a un patólogo para que determine si el tejido muestra células cancerosas.

La biopsia central con aguja usa también anestesia local pero con una aguja hueca que extrae el tejido.

Seguramente te sentirás ansiosa, nerviosa y hasta se te olvidarán muchas veces las cosas que te comentan los médicos y los cuidados que debes tener. Te sugiero que siempre vayas acompañada con alguien a la cita. Las amigas se convierten en tus guardas especiales, ángeles les dicen muchas personas.

Y por favor, no dejes de preguntar todo y de anotar todo. Si algo no entendiste, para eso estarán también escuchando tus guardas personales.

A mí me practicaron dos tipos diferentes de biopsias. En ambas fui acompañada y mis amigas procuraban poner atención a todo lo que se decía porque yo a veces me sentía que flotaba sin entender ni el inglés, ni el español, ni el ruso. Simplemente, sin saber que era cáncer, sentía el nerviosismo de saber que estaba a punto de enfrentarme al cangrejo.

Aquel que se metió en mi seno derecho.

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